En las profundidades de una montaña olvidada, existe una fábrica viva llamada popularmente Skalopendr. En su interior, una centípeda mecánica de engranajes infinitos recorre los pasillos entre hornos y máquinas, controlándolo todo con precisión implacable. Su cuerpo, formado por piezas de acero, mantiene en marcha un ciclo eterno de creación, como si el tiempo mismo se forjara entre sus patas metálicas.
Dicen los pocos que se han acercado que susurra deseos imposibles a quienes se atreven a entrar, pero siempre exige algo a cambio. Otros cuentan que el canto de sus máquinas tiene el poder de consumir la mente, dejando solo ecos de su música industrial. Sea cual sea la verdad, la fábrica sigue latiendo en la montaña, envuelta en humo y misterio, un coloso metálico que nadie puede domar.
Deep within a forgotten mountain lies a living factory, popularly known as Skalopendr. Inside, a mechanical centipede of endless gears roams the halls between furnaces and machines, controlling everything with relentless precision. Its body, forged from steel, drives an eternal cycle of creation, as if time itself were being shaped beneath its metallic limbs.
Those few who have ventured close say it whispers impossible desires to those brave enough to enter, though it always demands something in return. Others claim the song of its machines can consume the mind, leaving behind only echoes of its industrial symphony. Whatever the truth may be, the factory continues to pulse within the mountain, shrouded in smoke and mystery, an untamable metallic colossus.