“Peligro” es una palabra que usan los críticos de rock para hablar de ese raro escalofrío en la espina dorsal que muy pocas bandas pueden invocar y los sevillanos Miraflores reparten con largueza; un relámpago interior que te informa de que en ese mismo momento cualquier cosa puede pasar: el tren está a punto de descarrilar y llevárselo todo por delante; los deseos oscuros quedan al alcance